Lo decía el gerontólogo Robert N. Butler en 1982, como recogía El País: “Hay que destruir el mito de que los ancianos no tienen interés en el sexo y que, si lo tienen, son obscenos, como si no fuera acaso normal y correcto para todos tener relaciones íntimas hasta el final de la vida.”

Sin embargo, todavía persisten algunos prejuicios sobre la vida sexual en las personas mayores. El experto en psicología de la sexualidad Félix López Sánchez lo atribuye a dos motivos: la ignorancia y la moral sexual sexofóbica. “No había estudios sobre sexualidad en la vejez hasta muy avanzado el siglo pasado y se veía como peligrosa si no era para tener hijos en el matrimonio heterosexual,” afirma en  la revista 60 y más.

Para poder superar las falsas creencias asociadas a la sexualidad en la vejez, el experto propone ampliar conocimientos, no dejarse llevar por la represión ni los nuevos mitos que hacen de la sexualidad una práctica obligatoria así como crear las condiciones para que las personas se sientan libres y no obligadas a practicar o renunciar a la actividad sexual. “No está justificado pretender que todo el mundo tengo la misma vida sexual y amorosa,” sostiene.