Iniciación sin mutilación es un documental que propone un rito alternativo aunque respetuoso con las tradiciones para prevenir la mutilación genital femenina (MGF) en Gambia. La cinta recoge el trabajo de la antropóloga feminista Adriana Kaplan al frente de la Fundación Wassu-UAB y el Observatorio Trasnacional de Investigación Aplicada a Nuevas Estrategias para la Prevención de las Mutilaciones Femeninas. Se trata de un proyecto de investigación antropológica y médica que concibe el fin de la ablación como un proceso en el que es necesario involucrar a las comunidades.

“Este proyecto se centra en la formación de profesionales de la salud y estudiantes de Medicina, Enfermería y Salud Pública. La creación de materiales didácticos y un currículum académico específico garantizan la transferencia de conocimientos y la sostenibilidad del proyecto a largo plazo, dentro de la propia estructura sanitaria del país. El propósito es que estudiantes y profesionales sean quienes sensibilicen sobre las consecuencias de la MGF y promuevan en la comunidad modelos sustitutivos como el ritual Iniciación sin Mutilación”, explican.

Kaplan y su equipo sostienen que no se puede cambiar a la fuerza: “No imponemos el cambio. Transferimos conocimientos, empoderando y creando oportunidades para que las personas puedan tomar decisiones informadas.”

Para las y los especialistas, la prevención de la MGF pasa por el empoderamiento de mujeres y niñas; la promoción de la salud, la defensa de sus derechos, la educación, la conciencia de la comunidad, el apoyo del colectivo sanitario, el cumplimiento de la legislación y el cambio de ritual de iniciación a la edad adulta como algo simbólico.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la mutilación genital femenina como todos los procedimientos que alteran o lesionan los órganos genitales femeninos de forma intencional y por motivos no médicos. En el mundo, hay al menos 200 millones de niñas y mujeres mutiladas, según la ONU, principalmente en Gambia, Mauritania, Indonesia, Somalia, Guinea y Djibouti.

El Manual de prevención de la mutilación genital femenina de la Confederación Nacional Mujeres en Igualdad la describe como una práctica tradicional milenaria, ejercida en diversos pueblos y sociedades de todos los continentes, en todas las épocas históricas; que se entiende como un rito de iniciación a la edad adulta en el que coexisten razones sociológicas, religiosas, higiénicas y estéticas, psicosexuales, reproductivas y económicas. Con todo, resalta que no es un precepto de las principales religiones, ya que no aparece en el Corán ni en la Biblia y la realizan sectores musulmanes, judíos y cristianos.

La ablación es reconocida internacionalmente como una forma de violencia de género y una violación de los derechos humanos de mujeres y niñas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible contienen una meta específica que insta a poner fin a la MGF. La ONU ha lanzado la campaña en redes sociales #EndFGM a propósito del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina.